domingo, 15 de mayo de 2011

Perdóname u______________________u'



PORFAVOR leé todo el texto siguiente.

Me gustaría decirte una frase & que esta explicase todo lo que tengo para decir. La verdad no se que decirte, que te sigo queriendo sería poco pero además siempre cierto puesto que quiero a todos mis amigos. Que extraño demasiado estar contigo tampoco es la frase, pues la verdad no lo extraño más que estar con Viri, Kitty, Erick o Gustavo. Que sin ti no se que haría JA! xD , que cursi & si se la verdad, no te necesito para vivir, no eres oxigeno por mucho que yo en ocasiones crea que si.

En fin......

Creo que la frase sería PERDÓNAME J**** D:
& no creo que entiendas perdon por que, asi que te contaré una historia.




Había una vez un niño. Cuando el niño tenia 6 años, su padre le dio un halcón para que lo adiestrara. Los halcones son aves rapaces, que matan pájaros, le dijo su padre, son los cazadores del cielo. Al halcón no le gustaba el niño, y al niño tampoco le gustaba él.
Su pico afilado lo ponía nervioso, y sus ojos brillantes siempre parecían estarlo vigilando. El ave le atacaba con el pico y las garras cada vez que se acercaba a él. Durante semanas, no dejaron de sangrarle las muñecas y las manos. Él no lo sabía, pero su padre había elegido un halcón que había vivido salvaje durante más de un año, y por lo tanto era casi imposible de domesticar. Pero el niño lo intentó, porque su padre le había dicho que hiciera que el halcón le obedeciera, y él quería complacer a su padre.
Permanecía junto al ave constantemente, hablándole para mantenerla despierta e incluso poniéndole música, porque se suponía que un ave cansada es más fácil de dominar. Se suponía que debía mantener ciego al halcón, pero no tenía valor para hacerlo; en vez de eso intentó sentarse donde el pájaro pudiera verlo mientras le tocaba y le acariciaba las alas, deseando con todas sus fuerzas que aprendiera a confiar en él. Le daba de comer con la mano, y al principio el halcón se negó a comer. Más tarde comió con tanta ferocidad que el pico hirió al niño en la palma de la mano. Pero el niño estaba contento, porque era un progreso, y porque quería que el pájaro le conociese, incluso aunque el ave le dejara sin sangre para conseguirlo.
Empezó a ver que el halcón era hermoso, que sus alas delgadas estaban pensadas para la velocidad en el vuelo, que era fuerte y rápido, feroz y delicado. Cuando descendía hacía el suelo, se movía como la luz. Cuando aprendió a describir un circulo y posársele en la muñeca, él casi gritó de júbilo. A veces el ave saltaba a su hombro y ponía el pico en sus cabellos. Sabía que el halcón le quería, y cuando estuvo seguro de que no sólo estaba domesticado sino perfectamente domesticado, fue a su padre y le mostró lo que había hecho, esperando que se sintiera orgulloso.
Pero en vez de eso, su padre tomó al ave, ahora domesticada y confiada, en sus manos y le rompió el cuello. Te dije que hicieras que fuese obediente -le dijo su padre, y dejó caer el cuerpo sin vida del halcón al suelo-. Pero tú le has enseñado a quererte. Los halcones no existen para ser mascotas cariñosas: son feroces y salvajes, despiadados y crueles. Este pájaro no estaba domado; había perdido su identidad.
Más tarde, cuando el padre le dejó, el niño lloró sobre su mascota, hasta que el padre envió a un criado para que se llevara el cuerpo del ave y lo enterrara. El niño no volvió a llorar, y nunca olvidó lo que había aprendido: Que amar es destruir, y ser amado es ser destruido.








~Kikki Rgdo'

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